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domingo, 12 de agosto de 2018

12 de Agosto. Sittwe y Yangón

Tras unos ajustes en el taxi compartido, ya que han juntado el pasaje de dos en uno sólo, hemos salido con algo de retraso hacia Sittwe, la capital oficial del Estado, porque Mrauk U, que comenté que era la capital, sólo lo fue en sus mejores tiempos. El viaje nos lleva aproximadamente 3 horas y aunque pego cabezadas, veo que hemos cruzado varios rios, esta vez por puentes, aunque alguno con tablas de madera en lugar de asfalto.



Tal como habíamos quedado, tanto a mi como a una pareja de franceses que nos hemos conocido al bajar del taxi, nos han dejado en el aeropuerto de Sittwe. La idea era cambiar el billete de mañana y lo he conseguido finalmente por la App de la compañía. No ha sido posible cambiarlo para el vuelo que salía sobre las 13,00 horas y me tengo que conformar con el de las 17,40, pero ésto me permite conocer Sittwe. Los amigos franceses que si tenían confirmado el de esta tarde si han conseguido salir a las 13,00.



Debo ser de los muy pocos occidentales que han pateado esta ciudad situada en el Golfo de Bengala. Normalmente Sittwe sólo es utilizada por los turistas como puerta de entrada a Mrauk U. Yo lo he hecho en unas 3 horas y aunque la ciudad no tiene ningún encanto, si tienes cosas muy interesantes. 

El taxi desde el aeropuerto, me ha costado 3000 kyats, 1,8 euros. Me ha dejado en la calle principal, que he recorrido de arriba a abajo. He intentado allí averiguar el saldo de mi tarjeta SIM pero no he conseguido aclarar nada. Luego ha buscado sin éxito un restaurante con aire acondiconado y he acabado en el que parecía el mejor de la calle y que contaba con ventiladores, donde amablemente me han asignado uno en exclusividad. De nuevo he comido arroz con verduras por que en esta zona son especialmente buenas.



Sin querer, he llegado a lo que debería ser su frente maritimo. Desde la terraza de un restaurante desierto he podido fotografiar la playa, sucia y con arena oscura, donde el agua es marrón, puede ser que por la desembocadura del río aunque es más probable que se deba al efecto de las varias dragas que están haciendo su trabajo. Y es que esta ciudad está cambiado su fachada marítima por un puerto comercial de nueva construcción, con capital birmano e indio que está destrozando la playa pero que sin duda revitalizará toda la región. Posiblemente en este caso valga la pena. No hay más que tener en cuenta que aunque cueste 1 hora llegar en avión a Yangón, la antigua Rangún, si lo haces en autobús necesitarías 28 horas. Seguramente en la gran inversión que está región estaba esperando para salir del completo ostracismo.



El paseo marítimo cuenta con un mercado, que aunque es Domingo y los bancos y estamentos oficiales parecen cerradas, mantiene una actividad frenética en lo que al resto se refiere. La calle está a rebosar de gente y puestos de comida y ropa.  No se puede acceder a la playa porque tiene una alambrada de espino por las obras, y en cualquier caso parece más un vertedero que otra cosa.








Uno de los aspectos más interesantes de la ciudad es que hace no muchos años era de mayoría musulmana. Hoy no queda ni uno sólo de los Rohingyas. Las pocas mezquitas que quedan están abandonadas y con alambradas vigiladas por la policia. Es uno de los casos de limpieza étnica más brutales y digamos que efectivos que nunca ha existido. Los tienen a todos en campos de refugiados y no existe el más mínimo rastro de su pasado, aparte de los escasos minaretes. Yo solo he visto lo que creo que es uno, porque posiblemente le habrán quitado todo lo que recordara al Islam.


El tuk tuk de vuelta, tambien 3.000 Kyats, me ha dejado de nuevo en el aeropuerto, donde sólo existe una cafetería y 4 puestos de facturación manual que abren cuando hay un vuelo. Calculo que deben tener 4 ó 5 al día. La cafetería es el único lugar que cuenta con aparatos de aire acondicionado. De nuevo amablemente me ceden una mesa junto a uno de ellos.



Como sólo hay un vuelo no tiene pérdida, aunque me voy a la sala de embarque al ver desde fuera que tiene refrigeration. Al pasar el control de seguridad, tras chequear mi pasaporte en dos mesas contiguas, una de inmigración y otra de Policía, se incautan de mis tres mecheros. El avión es un reactot Embraer 190 bastante moderno.


Yangón es la ciudad más importante del pais. No la capital administrativa que es la nueva ciudad de Naipyidó, una ciudad al estilo de Pyonyang en Corea del Norte. Fue creada, nadie sabe para qué, por la Junta Militar que gobernó el país durante tantos años, para alojar a la élite de la militar y sus acólitos. Hoy por lo que he leído es una de las ciudades con las avenidas más anchas del mundo sin apenas vehículos que las atraviesen.

Hoy no hay tiempo para tantear la ciudad porque ya es tarde cuando llego, ya estuve en 2008 y es donde espero ver los cambios más significativos en el pais desde la llegada de la Democracia y posteriormente de las, supongo, nuevas inversiones. Pero eso ya será mañana. De momento mi hotel tiene una terraza muy chula, aunque dando una vuelta después de cenar por una calle cercana he visto una rata peluda del tamaño de un conejo. 



sábado, 11 de agosto de 2018

11 de Agosto. Mrauk U. Templos y templos.

Esta ciudad es tan básica, que hasta el desayuno ha sido el más simple que haya visto en un hotel. Me han puesto café y plátano y algo más, ciertamente indescriptible,que no he atrevido a probar, más que nada porque recién levantado no estaba yo para experimentos. El hotel es de lo peor en lo que he estado, pero las empleadas son muy majas. Los que parecen los dueños, quizás los padres, no dicen ni mú.


A las 8,30 me esperaba puntualmente mi guía, muy majo también, y como pasa con casi todos los birmanos que hablan inglés, resulta muy difícil entenderles, por lo que cada vez que me va a explicando algo le aserto con la cabeza y repito con cara de interesado la última de las palabras que le he entendido.



Mrauk U es una ciudad de casi 40.000 habitantes que sobrevive del arroz y de la pesca. El turismo empieza a dar sus frutos y poco a poco irá avanzando, pero faltan aún muchos años.  Me comenta el guía que cuando era joven se dedicaba a eso y su padre debía pagar una de las cosechas como contribución, por lo que apenas les bastaba  para sobrevivir. La falta de comunicaciones, no sólo las de transporte sino también las tecnológicas, dificultan mucho su avance.












La ciudad, que en su día fue un reino, está rodeada de templos. Decenas o quizás cientos. Con tanto gasto en su construcción, al parecer no tenían para el resto de cosas, como la educación o creación de negocios. Eso al menos, es lo que le he entendido a mí guía que me comentaba que ésto forzaba a la gente a salir del país a buscarse la vida, normalmente a Thailandia.





Podría citar el nombre de todos los templos que he visitado, incluso he hecho foto de los nombres, pero no creo que sea importante. Como en la otra gran zona arqueológica de Myanmar, Bagan, no hay ningún monumento que destaque de forma extraordinaria sobre los otros. Lo realmente sorprendente el la cantidad de ellos concentrados en tan poco espacio.






Estos templos se diferencian de los de Bagan en dos aspectos fundamentales. El primero y más obvio es el paisaje que les rodea, en el caso de Mrauk U es absolutamente verde, con mucha vegetación, mientras Bagan es muy seco. Además aquí se utiliza más la piedra y no tanto el ladrillo como alli. De todas formas Bagan es mucho más espectacular y sobre todo está mucho mejor preparado.
Lo más significativo de estos templos es que suelen contar con corredores internos, siempre llenos de figuras de Buda y en algún caso se puede observar incluso los origenes indios de algunos de sus



Hoy en sábado, que es el día de fiesta semanal, todos los que van a los templos suelen ponerse camisa blanca, especialmente las mujeres que se arreglan más para la ocasión y las más jóvenes aprovechan para hacerse fotos.




Uno de los mejores momentos ha sido con los niños de un pequeño monasterio. Los más mayores jugaban a las canicas. Hacia mucho que no habia visto ésto. Los más pequeños, todos con sus caras con tanaka, eran más curiosos y alguna de ellas tímida. Finalmente nos han seguido hasta uno de los templos próximos y allí les he comprado dulces. Increíblemente los dulces para todos han costado 60 céntimos.









Tras un descanso para comer y luego una siesta en la habitación del hotel, que es el único sitio con aire acondicionado de la ciudad... y supongo que en el resto de hoteles, me ha recogido de nuevo. Esta vez hemos ido al complejo Norte y he visitado más templos, 4 ó 5 más , hasta que le he dicho que ya he visto suficientes templos.

Tras liquidar la cuenta en el hotel y reservarme el taxi compartido para mañana, me he ido a dar una vuelta por la calle principal, donde casi todo está cerrado por ser sábado . Alli me ha pillado una tromba de agua, de las habituales por las tardes en los monzones, una nube que descarga durante 10 minutos y ya esta. He aprovechado para cenar en un restaurante local. He pedido una sopa de verduras, que no se que verduras llevaba y que estaba realmente rica  y además me han traído un caldo y bambú. Lo ultimo sólo lo he probado y aunque no estaba mal, no lo he acabado. Junto a la cerveza he pagado 90 céntimos de euro. No es muy caro.




Como pensaba en principio quedarme 3 noches deshice toda la mochila....para que se airee... Ahora me toca volver a poner cada cosa en su sitio, porque mañana hay que madrugar .
Al final, he decidido salir de Mrauk U un día antes de lo previsto y me iré mañana por la mañana a Sittwe. Allí tengo un vuelo para el lunes, pero sin Internet no puedo intentar cambiarlo, por lo que iré directamente al aeropuerto y si no lo consigo me quedaré una noche alli. No parece que Sittwe tenga mucho que ver, así que ya veremos.

viernes, 10 de agosto de 2018

10 de Agosto... el viaje interminable. Llegada a Mrauk U

Empiezo a escribir hoy aprovechando, que cuando ya han pasado casi 22 horas, estoy dentro del autobús y èste dentro de un transbordador que nos tiene que cruzar hasta la otra orilla del río, pese a que tenemos un precioso puente justo al lado. Por lo que he podido averiguar no soporta mucho peso, no sé si porque es viejo o porque aún no lo has estrenado,  porque la mayoria de los pasajeros se han ido a cruzarlo a pié dejando sus cosas en el autobus. Lo cierto es que llevamos una hora en este transbordador que parece estar esperando màs clientes.









El estado de Rakhine, al Noroeste del país, estaba vetado a los turistas hasta hace menos de 5 años. Al parecer,  la llegada de la Democracia y posiblemente la pacificación de las guerrillas,  han conseguido que los extranjeros no tengan que pedir un permiso especial. Mrauk U es la capital del estado y fue ya en su dîa la capital de este imperio una de las ciudades mas importantes de Asia hace 400 años. De momento sólo es visitada por unas 3.000 personas por año y no creo que mejore porque aunque desde Yangón se puede llegar a Sitwe, que está a 4 horas en coche de aquí, sigue siendo muy complicado venir hasta aquí.

U







Yo creo que aquí es donde Cristo perdió el burro... por eso nadie lo encuentra nunca.
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Tras cruzar el río Irrawady ayer medianoche, todo cambió para mal. Pasamos a la Birmania pobre y olvidada de hace unos años, con sus problemas con los famosos rohingyas, la minoría musulmana del pais que esta siendo castigada brutalmente. Los campos de refugiados estan lejos de aquí, en la frontera con Bangladesh..




Quizás por eso, ayer tuvimos dos controles de pasaportes, aunque sólo para los extranjeros. Me despertaron 2 veces!!. Al parecer he dormido bastante porque ahora no tengo sueño.

Las carreteras en Rahine son lamentables. Tras cruzar el rio, la velocidad media no pasará de 10 o 15 kilómetros por hora. La estrechez de la carretera, el barro de los arcenes, los baches y socavones impeden ir mas rápido.

A las 7,30 ha sido la parada para el desayuno y media hora más tarde proseguimos nuestro camino entre bosques tropicales, arrozales y mucha agua, hasta llegar al barrizal que antecede al embarcadero y que parecía que no nos iba a dejar alcanzarlo porque las ruedas del autobús patinaban.





Pero al final todo llega, y tras 23 horas de viaje he llegado a esta ciudad. He cogido un tuk-tuk que me ha dejado en mi muy básico hotel.





Aquí todo es básico. Algunas calles sin asfaltar, cobertura móvil flojísima... esta gente está olvidada... la ciudad, de unos 40.000 habitantes, no es una ciudad tradicional y pese a todo, incluyendo las inteligibles indicaciones de la recepcionista, que debe ser la hija lista de la familia dueña del hotel, consigo encontrar la calle principal. No hay guiris, sólo yo, que soy el centro de las miradas porque aquí aún no se han acostumbrado a ver a occidentales.









Paseando por las calles he pillado un guía con tuk tuk para mañana. Estará todo el dia llevándome por 30.000 kyats, 18 euros. Mañana me recogerá a las 8,30. El río es bonito y además es navegable, de hecho, tengo idea de salir por río de aquí ya que los lunes hay un servicio rápido a las 7,00 para Sitwe que me iría bien para enlazar mi próximo vuelo. Si no siempre está el autobús que en este caso tarda lo mismo, cuatro horas.

Mientras tanto voy al “bar” de moda, según la Lonely Planet. Cuando llegó no hay ni Dios pero me tomo una cerveza no muy fría. No me quedo a cenar porque la señal de internet es muy baja y no hay Wifi. Luego empiezan a llegar un grupo de jóvenes birmanos que celebraban algo porque iban hablando uno por uno. Al salir de allí me cruzado con cuatro guiris que entraban. Por lo que veo la media está subiendo...

Al final ceno junto al hotel, en un restaurante que tampoco tiene Wifi y la cobertura no mejora. No parece que la del hotel sea mejor. El wifi es muy lento porque además en esta ciudad sólo llega 3G y poco, por lo que no sé si seré capaz de subir fotos.