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sábado, 25 de agosto de 2018

24 de Agosto. De Sapa a Lao Cai

Hoy me he levantado a las 9, hacia mucho que no dormía tanto, pero hoy no tenía ningún plan especifico.

Me habían recomendado en el hotel visitar por la mañana el Ham Rock Mountain Park, que es un parque que está tan sólo a unos 100 escalones de mi hotel, porque se puede dar una vuelta de 500 metros o subir los escalones directamente. El precio de acceso al parque es de 70.000 Dongs, menos de 3 euros.



Aunque no deja de ser un parque, tiene el atractivo, por decirlo de alguna forma, que hay que subir a la montaña, por lo que es como si de otro pequeño trekking se tratara. Esta vez como es lógico no iba preparado con calzado adecuado y con la humedad y el musgo, resbalaba mucho y había que subir los escalones con mucho tiento.


La idea era conseguir espectaculares vistas del valle, pero pese a que he subido hasta lo más alto, la vegetación me lo ha impedido.


El parque tiene una leyenda sobre dragones de fuego que la crearon, y por alguna razón la consideran tierra sagrada, aunque apenas, por no decir nada, hay algo religioso en toda su extensión. Aunque puedo ver a los perros en su posición habitual durante el dia. Aquí casi hay como una sola raza de perros.




En cuanto a la naturaleza, pongo un vídeo para oír a las singular chicharros de la zona, a la vez que está simpática mariposa que he encontrado mientras caminaba por lo alto de la montaña.



Al final si he conseguido alcanzar un punto donde tengo una vista de la ciudad completa. La verdad es que es más grande de lo que parece. Ha sido casi una hora de subida aunque la temperatura era buena y se llevaba bien.




La bajada, más rápida, pero con mucha precaución por lo resbaladizo del terreno, han sido unos 20 minutos. Ha empezado a llover en ese momento de forma bastante intensa, afortunadamente ya estaba a punto de salir y me he resguardado en un bar a la salida, donde he tomado un café vietnamita, preparado de una forma muy singular. Los cafés de Indochina tienen un sabor muy diferente, aunque no se si se debe al producto o al tostado.



Hasta las cinco de la tarde no sale mi autobús para Lao Cai, así que aprovecho el tiempo que me queda y me doy un masaje en uno de los muchísimos locales que hay en Sapa. Muchos de ellos comparten el personal como si éstos fueran autónomos, y son avisados en cuanto llegas. En mi caso no ha hecho falta porque ya había alguien. Un masaje herbal de 90 minutos por menos de 10 euros.

Para la comida hoy me he decidido por un plato de la zona en un restaurante de buena pinta. He comido un ganso con miel y naranja. Muy bien servido y que no estaba mal.  Con una cerveza local, unos 7 euros.



Era hora de volver a llenar la mochila, que aprovechando los dos días que estaba aqui, he llevado la ropa a lavar. Un total de 2 kilos, unos 2 euros. Hay mucha gente que se lava su ropa en su habitación del hotel, yo francamente a estos precios no me parece que valga la pena el esfuerzo.

A las cinco en punto me ha recogido el minibus. Esta vez aunque hemos recogido más gente no iba lleno y me ha permitido, más o menos, hacer algunas fotos y algún video, porque tomar fotografías a través del cristal y con tanta vegetación con el vehículo en marcha no resulta facil.


Son 36 kilómetros de subida y sobre todo bajada, con una curva detrás de otra, no hay ni una sola recta que alcance siquiera 80 metros y además hay mucho tráficos de minivans y motos y algunos otros vehículos, que hacen que la velocidad media sea de no más de 40 kilómetros por hora. En cualquier caso hay que destacar que los conductores en este país son especialmente prudentes.



Tras una hora aproximadamente hemos llegado a Lao Cai. Nos han dejado en la estación del tren pero aún faltaban más de 3 horas para la salida. Todo el mundo llegaba a esas horas y se iban a los restaurantes de alrededor.



Yo he preferido andar un poco hacia la frontera china, ya que Lao Cai es una ciudad fronteriza, y de ahí su importancia y riqueza.Tras aproximadamente 20 minutos andando llego al rio. Ya ha caído la noche y está todo iluminado de una forma muy espectacular.



Al fondo se ven algunos edificios y leo en uno de ellos Casino. Algo habitual en las localidades fronterizas con China. Además ésto explica la gran cantidad de karaokes que hay en esa calle, que no parecen otra cosa que burdeles. En una manzana abrían como 15, alguno de ellos espectacular y el resto cutres.


Como hacia tanto calor como en Hanoi, he decidido darme la vuelta y no llegar hasta el final, ya que no puedo sudar demasiado si tengo que compartir un camarote de tren.

He vuelto hacia la estación, donde antes había dejado en una especie de consigna la mochila, pagando poco más de un euro. En frente un restaurante con aire acondicionado, repleto de pasajareros del tren, que como yo han aprovechado para cenar algo.

Subo al tren, media hora antes de la salida, porque es donde más fresquito se está, además empiezan a caer unas gotas y se ven algunos relampagos, que tras 30 intentos he conseguido fotografiar.



En la cabina voy con un vietnamita joven, precisamente de esta ciudad, Lao Cai.  Habla tan bajito que no hay forma de oirle, así que acabamos pronto la conversación. Tiene cara de muy buen chaval pero tiene un móvil, que si no le quita el sonido, tiraré por la ventana. Las dos literas de arriba quedarán libres. El tren sale puntualisimo a las 21,40 y si no pasa nada llegará a las 5,40 de la mañana a Hanoi donde debo coger otro tren o autobús hasta mi próximo destino Ninh Bihn. El chaval finalmente cierra la puerta del compartimentos, apaga la luz y deja en silencio su telefono, con lo que intento echar una cabezadita.

viernes, 24 de agosto de 2018

23 de Agosto. Sapa. Trekking entre arrozales.

Tenía contratado el trekking desde ayer. La idea era visitar las aldeas de Linh Hon, Lao Chai y Ta van, aunque lo de menos es el nombre de estos pueblecitos diseminados en el valle.


Se trataba de caminar por la montaña, y aquí en Sapa quiere decir bajar al valle. En el hotel me han proporcionado botas de aguay han sido muy prácticas al principio, sobre todo porque ayer noche estuvo lloviendo bastante y todo estaba embarrado.



El grupo lo formamos una pareja holandesa y otra coreana, una rusa que vive en Andorra, profesora de inglés y capaz de decir todos los tacos del diccionario español. Además venían dos chicos coreanos más y uno de ellos me ha enseñado su foto en Mestalla con la bufanda del Valencia. Su equipo favortio. Debe ser su equipo favorito español porque hoy vestía la de un equipo inglés..

Los primeros metros son los de salida de Sapa, cuesta abajo obviamente, aunque como vamos bordeando la ladera hay algún que otro repecho. Hablo con todos, pero con la rusa hablo más porque lo hacemos en español. Dice que no le gusta nada la comida española y que en ruso aún dice más tacos. Tampoco era guapa, así que mejor olvidarla.


Enseguida te encuentras en medio de las terrazas de arroz. No tienen la espectacularidad quizás de otros sitios, aunque también puede ser que yo ya he visto muchas. En todo caso son un paisaje impresionante.


Este trekking, por lo que se ve, es muy popular y nos vamos encontrando grupos por todo el recorrido, juntandonos en muchas ocasiones.


En el primer riachuelo aprovechamos todos para limpiarnos el barro. Además nos acompañan mujeres de las aldeas. Como está todo muy resbaladizo nos ayudan a todos en algunos sitios más críticos. No obstante el coreano valencianista ha caído dos veces. Al final hasta me ha dado un cigarro coreano que fumo por la tarde mientras escribo ésto. No sabe a nada aunque ya me ha avisado que va cambiando de sabor... Creo que lo he tirado antes de que eso sucediera.


La primera aldea, practicante ni existe. Son casas aisladas entre sus arrozales que viven en comunidad. La fauna doméstica está compuesta en general por patos, cerdos y búfalos.




A la hora de comer, en Lao Chai, las mujeres que nos han acompañado las últimas tres horas, aprovechan para sacar su arsenal de souvenirs, que es de lo que viven. Todos hemos comprado algo aunque no lo necesitabamos porque han sido muy amables y simpáticas todo el camino.


Tras la comida, ya por lo más hondo del valle, junto al río, tomamos la carretera, en la que prácticamente sólo circulan personas y motos y aisladamente otro tipo de vehiculos. Aquí hay un colegio y algún comercio local, es más o menos un pueblo.




El último tramo ha transcurrido bajo un sol que pegaba fuerte y entonces las botas ya no eran tan cómodas, pero sólo ha sido la última hora. Desde Ta Van, nos recoge una minivan que nos lleva a Sapa, que está sólo a  ocho kilómetros pero que necesita media hora para recorrerlos porque la carretera está llena de socavones.


Después de una merecida ducha y siesta me he dedicado a vaguear toda la tarde, paseando por la localidad y poco más hasta la hora de cenar.

En cuanto oscurece parece que la población se transforma y puedes ver un montón de letreros luminosos de hoteles y restaurantes. Los pocos bares de copas que he visto tienen la música que se oye en toda la calle. Yo he tomado una copa en el bar de las Hmong Sisters.

Una cosa curiosa. De momento, el único edificio religioso que he visto dentro de la localidad, es la Iglesia catolica, de origen francés obviamente, que está en la misma plaza central.







Hoy no había mucho ambiente a esas horas, las 9 de la noche. Estaba jugando Vietnam contra Bahréin y lo proyectaban en la pantalla gigante de la plaza donde se han congregado varios cientos de habitantes para verlo. 



Yo he visto la última media hora con las hermanas Hmong, aunque realmente no había ninguna mujer en la barra. Al final Vietnam ha ganado 1 a 0 en el minuto 88. Viva Vietnam!!! 


miércoles, 22 de agosto de 2018

22 de agosto. Sapa

Hoy ha sido un día intenso, he acabado molido. El tren ha llegado puntual a Lao Caí y ya estaban esperando en la estación todos los que venden billetes de bus para Sapa. Yo he ido en una minivan por unos 2 euros. A esas horas no recuerdo exacto cuánto he pagado.


En el autobús íbamos apretaditos pero cómodos , ya que no cabían las mochilas y maletas de todos. El trayecto hasta Sapa apenas dura una hora y desde el primer kilómetro de los 36 que separan ambas poblaciones, ya puedes ver el precioso paisaje. Sapa está encima de la ladera de un valle a unos 1.900 metros de altitud.


El autobús le deja a cada uno en su hotel, en mi caso, el Heart of Sapa. Eran sobre las 7,30 de la mañana y mi habitación aún no estaba disponible. Siguiendo los consejos de la amable chica de recepción me he ido a la población cercana de Cat Cat, que está a unos 3 kilómetros, justo en el fondo del valle.


He parado antes en un bar con una terraza con vistas al enorme valle, tomando un café, para luego seguir cuesta abajo. El sol brillaba por lo que aunque no hacía mucho calor, se notaba bastante.

Cat Cat debía ser una aldea antes, pero ahora se ha convertido en una especie de centro comercial sostenible, al que para acceder hay que pagar 3 euros.



Tras ello empiezas a bajar escaleras con tiendas y restaurantes a ambos lados, todos de madera al estilo Mon. No paras de bajar, serán cientos de escalones. Al llegar abajo, está el río y aunque es un paraje precioso, se nota que está todo como diseñado para un parque de atracciones. Por cierto había bastantes cerdos y muchos de los vietnamitas, pequeños y muy juguetones.






He decido volver, ahora los escalones había que subirlos y el calor apretaba más y no podías dejar de sudar. Cabía la posibilidad de volver en moto, pero ya no sería un pequeño trekking como le gustan llamarlo. Además ha empezado a llover y menos mal que llevaba mi chubasquero. Ha sido durilla la subida. He llegado al hotel ya a la 1 del mediodia. Bajo mi punto de vista, Cat Cat es para ir si te sobra tiempo.

Por la tarde ha estado muchísimo mejor. Sapa, que es una población realmente bonita, además de estar rodeada de montañas y campos de arroz, es además el mayor centro turístico del Norte de Vietnam y tiene un desarrollo impresionante. No hay más que ver el edificio que han construido para la nueva estación del Funicular que tiene un lujo tipo estación de metro de Moscú. 


A 19 kilómetros se halla el Fansipan, que es la montaña más alta del país, con 3.143 metros de altura y que normalmente tiene la cima rodeada de nubes y no es posible verla. Hasta hace un año, se accedía a su cima en un trekking de 3 dias. Ahora sólo cuesta una hora y apenas te cansas.

Han montado un sistema de Funicular y Teleférico realmente impresionantes. Las instalaciones de acceso e intermedias ya lo son, y aunque aún no está acabada la zona comercial, la inversión ha sido multimillonaria.



Como resultado, unas instaciones que no serían mejores en Japón o Europa y un teleférico que rompe todos los récords mundiales en su clase, en cuanto a longitud, más de 6 kilómetros y salvando un desnivel de 1,410 metros.








El Funicular es absolutamente nuevo, como todo, pero el teleférico es realmente impresionante. La altura a la que circula es francamente bestial y los paisajes espectaculares, mientras vas atravesando nubes.

Después del teleferico hay un nuevo Funicular, éste más pequeño, tras unas escaleras, que a esa altitud cuestan un poco de subir. Al final acabas en la misma cima de la montaña, donde hay un gran zona comercial y un templo magnifico, además de otras construcciones y un Buda gigante, que cuando lo he vuelto a buscar para fotografiarlo, seguramente ha quedado escondido tras las nubes. No sé si la inversión será rentable, pero si es seguro que han montado algo único, posiblemente algo emblemático para el pais.




A las cinco de la tarde ya estaba de nuevo en el hotel. He contratado el trekking de mañana que debe llevarme a ver las aldeas de distintas etnias, no es muy largo, solo 9 kilómetros andando. 

Tras dar una vuelta por el pueblo, que tiene mucho ambiente, he cenado y me he vuelto para el hotel porque francamente, hoy necesito dormir poco. Me está gustando mucho, el pueblo, que está creciendo con muchos hoteles en construcción, se está conviertiendo ya en una ciudad. Pero hoy ya no tenía fuerzas para recorrerla toda.


Por cierto, de nuevo la gente del hotel es encantadora. Los vietnamitas son, de momento, el pueblo más entusiasta de toda Indochina y seguramente por eso, pese a sus problemas políticos está creciendo como lo hace.