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jueves, 9 de agosto de 2018

8 de Agosto. Vuelta a Mandalay

No me apetecía mucho quedarme en Pyin oo Lwin, así que he decidido coger un taxi que me llevará directamente al aeropuerto de Mandalay donde poder recoger mi mochila. No las he tenido todas conmigo hasta el último momento. Tras preguntar en un par de ventaniilas, finalmente he conseguido entenderme con un policía de llegadas que me ha dado un pase para entrar en la zona de recogida de equipajes y me ha acompañado hasta el Lost and Found. Una señorita que no parecía muy lista me enseña el registro de llegadas y veo mi nombre allí indicando que mi equipaje llegó ayer, pero ella insistía en que llegaría a partir de las dos de la tarde. Tras varios intentos, he conseguido que fuera a buscarlo y efectivamente allí estaba.


He aprovechado que estaba allí para aclarar ciertas dudas con mi tarjeta SIM y cambiar algo más de dinero, porque curiosamente, ya que no es lo habitual, en este aeropuerto hay mejor cambio que en la ciudad. Tras ello he cogido un nuevo taxi para que me llevará al hotel, el mismo que hace dos días.

En principio mi idea era andar hasta la parte donde se concentra lo más emblemático de la ciudad, sin contar el Palacio Real. Era una larga camintia y el calor era algo sofocante, por lo que finalmente he cogido una moto taxi. Una chica gordita que conducía bien y queme ofreció llevarme por todos sitios. Así lo hice.

Primero me llevó al Kuthoday Paya. Como en todos los sitios sagrados hay que descalzarse. Este es un lugar de culto, donde mucha gente reza y pide ayuda divina. Es impresionante su estupa dorada, donde están encerradas las reliquias, y sobre todo llama la atención las innumerables pequeñas estupas blancas que se disponen a ambos lados del recinto. Son un total de 729 cada una de las cuales tiene grabado en mármol los 15 libros del Tripitaka. Es el libro más grande del mundo, al menos es lo que ellos declaran orgullosos.














Aquí ss aprecia la devoción aunque no hay mucha gente. Si hay monjes paseando, pero imagino que los locales vendrán a primera y última hora del dia.







Después tocaba Mandalay Hill. Se puede acceder en vehículo pero perdería todo su encanto. Además, es un gran ejercicio para las piernas ya que son más de 700 escalones que debes subir descalzo para alcanzar su cima a 250 metros, que destaca en una ciudad tan plana como ésta .






Hay varias entradas para acceder a pie, pero ninguna tan impresionante como la protegida por estos colosales chinthe, que son medio leon y medio dragón. A partir de esa escalera hay que descalzarse y estar preparado para que tus pies se vuelvan negros. Nada que no se pueda arreglar con un poco de agua despues.



Entre grupo de escaleras hay diferentes capillas, por lo que nunca ves el final. A mi me ha costado unos 20 minutos a buen ritmo. O cierto es que apenas me he cruzado con 3 turistas y pocos mas locales además de los dueños s de las tiendecitas que hay por el camino y que da la impresión de que viven allí porque puedes ver sus topas colgadas entre los arboles.


Hay dos impresionantes Budas dorados en el recinto. Cuando ves el primero crees haber llegado al final, pero nada más lejos de la realidad.... Aun queda mucho.

La capilla que guarda estos dos, más bonitos aún, son ya casi lo ultimo, pero todavía hay que subir un poco para ver las vistas de la colina y la última capilla, que es más que prescindible, con una pequeña imagen en una estancia desoladora. Pero ya que estas no te vas a dejarte el último tramo.


Solo puedes ver la parte de la derecha de la ciudad, ya que los grandes árboles impiden observar las otras partes de la ciudad. Al fondo se observa el agua que rodea a la ciudad, supongo que fruto de la larga temporada de lluvias de la época. Precisamente unos espanoles cyn los que me cruce ayer me comentaron que hace unas tres semanas hubieron importantes inundaciones en el sur del pais y que ésto les hizo modificar sus planes ya que se cortaron carreteras y vías ferreas.





Después de estas visitas pedí a la taxista que me llevará a algún sitio para afeitarme y arreglarme en las uñas porque en mi próximo destino se va a ser complicado. Resulta que aquí tambien. Tras recorrer toda la ciudad durante más de una hora Le pido que me lleve al hotel ya que no ha sido ido capaz de encontrar ningún sitio.

Para hacerse una idea de ello hay que tener en cuenta que en toda la ciudad no puedes encontrar ningun establecimiento occidental tipo MC Donald's. En un periódico local de este mes dicen que han
 el primer Starbucks del país y que era el único país asiático que aún no contaba con ninguno.



martes, 7 de agosto de 2018

7 de Agosto. Tren cancelado y salida a Pyin oo Lwin

Mi gozo en un pozo. Mi visita a Hsipaw tenía como principal objetivo  poder tomar el tren para Pyin oo Liwn y de esta forma atravesar el Viaducto de Gokteik el segundo más alto del mundo cuando fue construido en 1901.  Al pedir el traslado está mañana a la estacion del tren me comunican que hoy no pasará porque ayer no hizo el trayecto opuesto…

Lo cierto es que era una de las cosas que más ilusión me hacia, el tomar este mítico tren birmano, con sus antiguos vagones chinos que van dando botes y ver como reduce la velocidad a poco más de 5 kilómetros por hora para atravesar el Viaducto en el que te puedes asomar por las ventanas y sufrir el vértigo por la gran altura por la que discurre. Tiene una longitud de unos 2.200 metros y una altura de unos 36 y por lo que se tiembla bastante aunque lo repararon hace unos 10 años.



Me toca coger un taxi compartido, porque no puedo esperar a mañana y menos cuando no es seguro que vuelva a pasar otro tren. La verdad es que me ha resultado un poco fustrante, pero también es cierto que cuando vienes a estos países tan pobres hay que estar preparado para cualquier eventualidad. Elijo el asiento junto al conductor,  que sale algo más caro por ser más cómodo y tener mejores vistas,  por el que he pagado 17.000 Kyats, que es algo menos de 11 euros, y para hacer tiempo he ido a tomar un café birmano. Nada que ver con el que estamos acostumbrados, aunque está bueno.

El tren debía salir a las 09,40 pero el taxi no lo hace hasta las 11,30. El taxi no tiene aire acondicionado, tampoco hacia falta con las ventanas abiertas. No es mucho más rápido que el autobús pero si adelanta más fácil a las motos y camiones que suponen el grueso del tráfico de esta carretera que en realidad es una "autopista de peaje".Oriental Highway para más señas. Supongo que debe ser muy barata...





El conductor hacia adelantamientos también por el interior de las eses en los puertos de montaña, que pese a todo tenían menos tráfico que el domingo. Le ha costado 4 horas llegar a mi hotel incluyendo los 20 minutos de la comida para un total de unos 150 kilómetros.




Media hora antes el conductor bajo a comprar algo. Lo masticaba y escupía continuamente, por lo que debería ser Vetel, un producto muy consumido en el país que realmente es un alucinógeno. La salida que expulsan es roja y normalmente los más consumidores tienen de ese color los dientes. Si he notado cierto descontrol por mucha costumbre que tengan. Los otros dos que quedaban en el taxi iban hasta Mandalay. Espero que lleguen sanos y salvos.

Al menos he podido ver y fotografiar el Viaducto de Gokteik, si es cierto que desde bastante lejos. Un puente  tan largo para vehículos,  que obviamente no se pueden costear los birmanos, ahorraría bastante más de una hora de trayecto a los camiones y millones de litros de combustible, porque es increíble lo que tienen que hacer los conductores de vehículos grandes para poder tomar las curvas, además de hacer parar a los que vienen de frente para dejar sitio para la maniobra.




Segun había leído la ciudad de Pyin oo Lwin, era una estación que crearon los colonos ingleses hace unos 100 años para aprovechar el fresquito. No Le queda mucho de esa época colonial, al parecer ha crecido bastante y es una ciudad mediana que concentra mucho comercio, seguramente de la región.



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Tiene un bazar que está lleno de indios. Lo notas enseguida por lo pesados que se ponen para que entres en sus tiendas, y también por algún edificio, pero sobre todo por alguna que otra vaca de raza India que anda suelta. En cualquier caso es un mercado interesante.




Como caso curioso es típica una especie de calesa, tiradas por pequeños caballos que al parecer cada vez se utilizan menos.



Nunca está de más conocer un nuevo sitio, pero éste es más que prescindible y no merece la pena quedarse aquí, pero me daré otra vuelta esta noche y descansaré porque ha sido un poco paliza el trayecto hasta aquí.